Nuevas soluciones para la disfunción de la glándula de Meibomio

Nuevas soluciones para la disfunción de la glándula de Meibomio

Disfunción de la glándula de Meibomio es un culpable prevalente en el síndrome del ojo seco. También se conoce como MGD, meibomitis y blefaritis posterior. MGD es multifacética, pero esencialmente es la inflamación de las glándulas de Meibomio del párpado, que secretan los lípidos (meibome) que constituyen la capa externa de la película lagrimal. La inflamación puede ser causada por una obstrucción en el paso de la glándula en el borde palpebral.

La obstrucción, a su vez, puede ser debido a un párpado inflamada por alergias o blefaritis anterior (en la parte delantera del párpado). El trastorno también puede derivarse de alteraciones hormonales o dietéticas prácticas que alteran el grueso de los lípidos. A veces, las secreciones pueden parecer amarillento y espeso o incluso como pasta de dientes; en otras ocasiones, un tumor graso firme puede congelar en la inauguración, lo obstrucción. Otra variación de MGD puede implicar las secreciones copiosas de lípidos irrita los ojos, aunque no ocurre ninguna obstrucción de las glándulas.

La consecuencia es que debido a la disfunción, las secreciones de lípidos de la glándula se convierten en anormales. Puede haber un exceso de o falta de aceite; el aceite puede ser demasiado gruesas o demasiado ligera. El efecto general es que hay una mayor inestabilidad en la película lagrimal y vaporización ocurre a mayor velocidad.

Los síntomas y condiciones asociadas

Los síntomas de la disfunción generalmente se asemejan a los asociados con el ojo seco en general: ardor en el ojo, arenosidad, sensación de cuerpo extraño, fotofobia y formación de costras en los márgenes de la tapa. Los márgenes de la tapa se presentan como inflamadas e irritadas y el margen interno del párpado puede ser festoneado por marcar con una cicatriz.

Disfunción de la glándula de Meibomio ordinariamente se presenta junto con cantidades anormalmente bajas de lágrimas acuosas. Si tal fuere el caso, tiene probabilidades de sufrir síntomas de ojo seco severo especialmente. Aproximadamente el 60 por ciento de pacientes con síndrome de Sjögren (que sufren escasez de lágrima acuosa) se han encontrado para también ser agobiados por MGD. Otras afecciones de la piel como rosácea y la seborrea – que con frecuencia causan blefaritis – también contribuyen a la meibomitis. Estas condiciones entrelazadas deberían abordarse también durante el tratamiento de la meibomitis.

La probabilidad de desarrollar la disfunción de la glándula de Meibomio se observa que aumentan con la edad. Es posible que las glándulas meibonianas llevar lentamente hacia abajo en su funcionamiento, o que cambios asociados con la edad en los párpados pueden resultar en mecanismos de parpadeo irregular. Lo que se ha observado es que los párpados normales en los pacientes ancianos exhiben muchas de las adaptaciones en la estructura y la forma observada en la meibomitis.

MGD también está asociada con el uso prolongado de lentes de contacto. Lentes de contacto aumentar la tasa de evaporación de la lágrima. Evaporación rápida puede inducir intolerancia a lentes de contacto y deteriorar aún más la reacción adversa en personas cuyas rasgar películas ya son deficientes para comenzar con. Del mismo modo, MGD también se observa en personas con conjuntivitis papilar gigante (CPG) y chalazión (plural, chalaziones; los bultos remanente de un cura Orzuelo en el párpado).

Tratamiento

Disfunción de la glándula de Meibomio, siendo una enfermedad bastante nudosa, tiene muchas causas posibles. En cualquier persona, el trastorno puede surgir de una o varias de estas causas. Su médico tendrá que mantener en mente conforme avanza la terapia.

El primer elemento en la lista de tratamiento es suprimir la inflamación en la superficie del ojo, con el fin de mitigar los daños causados por la actividad bacteriana en el borde del párpado, normalizar la función de los lípidos y aliviar los síntomas de ojo seco corolario.

Los esteroides tópicos pueden utilizarse para administrar la inflamación, aunque esto no es comúnmente recurrió a evitar el alto riesgo de efectos secundarios. Pero formulaciones más recientes, como loteprednol, no son tan arriesgadas y son moderadamente efectivas para reducir la inflamación. Ciclosporina tópica especialmente formulado, como emulsión de ciclosporina en una base de aceite de ricino ha sido administrada con gran éxito para tratar la inflamación superficial del ojo.

Ácidos grasos esenciales, especialmente omega-3 ácidos grasos esenciales, se han citado en muchas observaciones anecdóticas con la capacidad de disminuir síntomas de ojo seco, presumiblemente debido a sus propiedades antiinflamatorias probadas. Su acción antiinflamatoria también se ha observado para mitigar la enfermedad de la glándula de Meibomio.

Peelings de tapa pueden ser muy útiles. Limpieza del margen del párpado ayuda a eliminar las bacterias y sus toxinas, así como descongestiona los conductos de la glándula de Meibomio. Limpieza de exceso de celo puede conducir a inflamación, sin embargo y debe evitarse. Tapones lagrimales, lágrimas artificiales (sin conservantes) y estimulantes de la lágrima también brindan alivio.

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